Una Cascarrabias de Shopping

6.3.19

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¡Hola! Todos el mundo vamos a Inditex, H&M, Mango, Primark... Esta profusión no se podría explicar sin esos precios irresistibles y porque al final vamos bien vestidos. Igual me estoy haciendo mayor, pero últimamente mis experiencias de compra se están reduciendo a esto:

  • En primer lugar, la música infame que estamos obligados a escuchar en las tiendas. Litros y litros de contaminación acústica a un ritmo desordenado. Mantener la calma y estar fresca bajo este torrente de sonido es una heroicidad; y es que comprar barato no tiene por qué convertirse en una visita a la mítica discoteca Barraca de la ruta del bakalao.

  • Continuamos con los dependientes. En el mejor de los casos te puede pasar esto: "hola, ¿tendrían una talla más pequeña de este jersey?” “Sí, por supuesto, voy al almacén y se lo traigo". No sé dónde estará el almacén, pero todavía lo estoy esperando... Y en el peor de los casos, la respuesta enlatada de “señora, no tenemos stock, lo que hay en tienda es lo que hay". No obstante, hay excepciones con vendedores agradables y comprensivos.
  • Otro tema. La cola para los probadores. Únicamente abren cabinas adicionales si la cola se sale por la puerta de la tienda. Por no hablar de que las señoritas a cargo de los probadores ni se molestan en comprobar que hay cabinas vacías.
  • Y luego, yo no sé vosotras pero, ¿no os da la sensación de que cada vez hay menos espejos? A veces si no quiero esperar la cola del probador, o irme a la otra punta de la tienda, intento probarme un abrigo delante de uno de esos grandes espejos pero es que… ¡están desapareciendo!
  • Por último, una vez pasadas todas estas pruebas, ya hemos ganado nuestro boleto para la salida. Solo queda un último intento y ¡el más importante! Que la vendedora no rasgue tu ropa al quitar el antirrobo, porque lo de deslizar suavemente la tarjeta por el TPV ni hablo (¿qué entenderán ellas por deslizar suavemente?, es que ¿no saben que no es necesario pasar la tarjeta como si fuera un cuchillo?)


En fin. Sí, soy una cascarrabias. ¡Cuidado que muerdo!


¡Hasta el viernes!


Imagen superior vía Getty Images