En Honor a Marlena: Una Receta para mi Fernando Particular

6.2.19

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¡Hola! Menos mal que no me veis cuando leo Mil días en Venecia de Marlena de Blasi pues me convierto en una persona totalmente desconocida. Mordisqueando una manzana, me embriago de un mar de dudas, preguntándome si alguna vez yo sería capaz de abandonar todo para irme a vivir a una ciudad y país diferente con otra persona.

La norteamericana Marlena de Blasi se enamora de un italiano en Venecia, vende su casa de Saint Louis, renuncia a su trabajo, reparte la mayor parte de sus pertenencias, se despide de sus dos hijos adultos y se traslada a Venecia para casarse con «el desconocido» como llama a Fernando.

Ella lo ama a pesar del hecho de que solo sabe hablar de cocina en italiano. Mil días en Venecia, que presenta algunas recetas deliciosas de la propia Marlena, es un libro lleno de la cocina y los sabores de Italia, pero también es la encantadora historia verídica de una mujer que abre su corazón y se enamora no solo de un hombre, sino también de una ciudad.

Este libro se abrió camino en mi carrito de la compra, pues secretamente deseaba algo más de esta novela de amor, también quería olfatear y degustar los sabores y olores de una ciudad tan mágica como Venecia desde el punto de vista culinario.

Y por eso ahora lanzo esta pregunta a Marlena:

Querida Marlena: ¿Tienes alguna receta que convierta a mi señor esposo en un Fernando como el tuyo?

Como una cocinillas decente, he utilizado mi habilidad para recopilar una lista de ingredientes plausibles de originar un romance a lo veneciano como el suyo y el de Fernando. Mi mejor conjetura es la siguiente:

Para comenzar, debe contener "buenos" ingredientes y de calidad. Si vamos a hacer una ensalada, mejor que el aceite de oliva no sea el que haya sobrado de freír los boquerones; y esto se puede extrapolar a la relación de pareja en los mismos estándares. Es decir, que no sea las sobras de tu vida.
El tiempo es un segundo factor muy importante a tener en cuenta. Hay que cocinar con paciencia y con tiempo. En la tesitura del amor, es igual: no es un salteado de ajetes, sino un cordero de cuatro horas asado con mimo en el horno que requiere una atención compleja.

Del mismo modo, tu pareja no es tu pinche. Aunque vivamos bajo el mismo techo hay que llevar vidas un poco por separado. Él se va a trabajar y mantiene su sitio en casa, al igual que tú, pero cuando llega la noche, las salidas, las vacaciones y todo lo bueno (y a veces malo) de la vida hay que compartirlo. Esa es la razón por la que la comida debe ir cargada con el mismo amor que nos unió a los 20 años; él alimenta tu corazón y tú correspondes con una Vichyssoise.

Lo cierto es que no me puedo quejar pues mi marido es un Fernando. Bueno, a ratos y cuando quiere ya que hay veces que regreso a la sombría realidad: espero un filet mignon en una cena y lo que tengo al llegar a casa es plato de pasta recalentada en el microondas.

En fin, igual lo que necesito es un corte de pelo nuevo.


¡Hasta el viernes!


Imagen superior vía Toa Heftiba