Me Encanta Estar Sola y Tranquila

3.10.18

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¡Hola! De repente, no hay ruidos en mi casa, todo está tranquilo, y lo mejor de todo es que tengo todo el tiempo del mundo para hacer lo que quiera y dedicármelo a mí misma. ¿No es fantástico?

Pues así voy a estar tres días. Mi señor esposo se va de viaje y me quedo sola ¡tres días!

Primer día: Voy a estar muy bien. Quiero replantear la decoración de mi casa en versión femenina. Mis revistas van a estar tiradas por doquier en el salón, mi esmalte de uñas sobre la mesa y pienso terminar La Sonrisa Etrusca con el que llevo ya dos meses. Esto se llama: no molestar. Esos sí, quizás si me apetece, llame por la tarde a algunas amigas para quedar. Pero creo que más bien, me deslizaré felizmente por la soledad. Tranquilidad que seguramente se verá interrumpida por la llamada del esposo por la noche. Todo está bien, besos, buenas noches.

Segundo día: Voy a estar súper bien. La nevera estará llena de alimentos poco comunes: humus, kale, bloque de foi,  yogur griego y alguna botella de Valdesil. Quizás me apetezca una mousse de chocolate; cosa extraña porque cuando el esposo anda por aquí lo suelo rechazar. Voy a desayunar tempranito para aprovechar más el día. Unos amigos vienen a pasar dos días en Madrid e igual les hago de guía turística. Estoy anormalmente feliz. Llamada nocturna del esposo que seguro pregunta: “¿Me echas de menos?” Uhm… creo que no.

Tercer día: Shopping. No podía faltar, por no mencionar las horas muertas que puedo pasar hablando por teléfono con una amiga, o en el cuarto de baño. Bueno!, y no hay que olvidar la sesión maratoniana para terminar las dos últimas temporadas de The Affair, o ver una película romanticona por la noche en la tele, atiborrándome de Cheetos. ¡Qué deliciosa velada me espera!


Obviamente, no hay nada en común entre mi historia y la emocionante agenda social de la exquisita Estefanía de Con dos tacones. Pero, estoy orgullosa de mí misma.

¡Soy tan independiente!

¡Hasta mañana!