Una Semana muy Ocupada

20.2.18

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¡Hola! Habréis notado que llevo unos días un poco perdida, que no respondo a los comentarios, estoy escueta en las redes sociales… y eso es porque ando como las Grecas.

Tras unos días de descanso, he vuelto y no he tenido tiempo de ver a nadie, tengo algunos proyectos pendientes de poner en marcha y que no termino de arrancar, y encima he perdido las gafas.

Por cierto, hablando de gafas. Cuando era joven siempre quise llevar gafas. Creo que era porque quería dar una apariencia de clase, de seriedad y también de misterio. Me imaginaba sacándolas para leer algo, en el cine, ponerlas al final de mi nariz, jugar con ellas… en definitiva, convertirme en una intelectual perversa.

Sin embargo, tenía muy bien la vista y no las necesitaba. Pero, esa fantasía me perseguía así que me compré unas que iban con mis ojos grises claros y con las que parecía una cantante de folk.

Con el tiempo se me quitó la tontería pero lo peor fue que fatalmente me llegó la vista cansada, y ahora sí que las necesito. El caso es que no se dónde he dejado las gafas de ver, y curiosamente buscándolas ha aparecido mi viejo modelo folclórico con las que jugaba cuando era joven. Cosas de la vida…

Volviendo a mi semana fatídica, que me disperso, el peor momento fue cuando el ordenador no funcionaba y pensé que me iba a dar un ataque. Y en el peor momento porque justo ese día teníamos una cita con una pareja de amigos, que han reaparecido y con los que éramos uña y carne mi marido y yo. Una invitación irrenunciable porque además era la tercera parte de una serie de citas pospuestas.

El caso es que tuvimos un aperitivo muy elegante, con todo lo que necesitas, buen vino y viandas, y todo amabilidad y alegría. Como siempre terminan estos actos, “tenemos que repetir y vernos más”. Obviamente, mi júbilo cayó fulminado al regresar a casa y comprobar que el maldito ordenador seguía sin arrancar.

Y a todo esto tengo que ir a la velocidad de la luz al peluquero porque las canas ya me están pasando factura, y aunque por el momento no tengo otra solución que ponerme un sombrero cuando salgo a la calle, mi pelo ya es un imposible y creo que lo siguiente es mantener puesto un casco de moto en la cabeza.

Bueno, os dejo, voy a ver si consigo encontrar mis gafas.


¡Hasta mañana!


Imagen superior: Ilustración Diversión de Frida de Emily Brickel vía Etsy (20,84€)

2 comentarios:

  1. Es curioso, yo nunca he querido llevar gafas y espero que ese día nunca llegue...
    Lo del ordenador sí que es una faena... El portátil de mi novio también está para cualquier momento, sin embargo el mío tiene 10 años de vida y va divinamente (y que me dure mucho más porque ando sin blanca).

    .Estelle.

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    1. Bueno, afortunadamente ya se arregló todo. Eso sí, la funcionalidad de contestar a vuestros comentarios ha estado sin funcionar un montón y llevo un retraso... perdonad

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Muchas gracias por comentar