Paveando en el parque

lunes, 13 de marzo de 2017


Entre la multitud de cosas diferentes que mi madre me dijo alguna vez esta es una de mis indulgencias favoritas: “no está bien criticar a la gente, pero a veces es divertido”.





Hola! Hoy vengo con una anécdota que surgió de forma inesperada y que me ha vuelto a recordar una lección de vida.

Muchas de vosotras habréis disfrutado del tiempazo que hemos tenido en muchos puntos de España este fin de semana. Yo he sido una de ellas yéndome con dos amigas a dar un largo paseo por el parque (de El Retiro).

Cansada de andar, pese a llevar una charla animada, se me ocurrió la genialidad de invitar a descansar y hacer una parada. Teníamos dos opciones: sentarnos en un banco o acercarnos a una de las muchas terracitas y ya de paso tomar un refrigerio. Esta podría haber sido la opción más inteligente, pero se me ocurrió que ¿por qué no sentarnos en el césped como cuando éramos universitarias?
Lo increíble fue que a mis amigas les pareció buena idea. Y así después de un ataque de risa, 10 minutos de extrañas posturas para aposentarnos, tres señoronas compuestas y sin mucha flexibilidad, descansaban en el césped ante el estupor de los paseantes.

Bueno, ya estábamos acopladas y ¿ahora qué? Fácil. Solo tenía que sacar del bolso el último Hola! que me había comprado y ponernos a ver las fotos; y el critiqueo surgió espontáneamente:



1: Defectos físicos.
El hijo de la Obregón: "pero este chico se ha puesto inmenso”. Elsa Pataky en la playa: “esta chica está espectacular, ni un gramo de grasa en las nalgas”; “sí, pero es muy bajita"

2: Cirugía estética.
La reina Letizia: “Está muy guapa pero se ha pasado con las operaciones; se le ve la cara muy seca”. La novia de Cristiano Ronaldo: “Yo creo que esta chica tiene el pecho falso".

3: Ropa.
Esther Doña: "No le puede gustar más salir en las revistas"; “pero viste muy bien, a mi me gusta”; “¡pero qué dices, ¿te gustan esas botas de mosquetera?” La reina Letizia: “para las galas y eventos va siempre fenomenal; para diario, no me gusta nada!, muy sosita”. Lara Alvarez: “esta chica se podría quitar los shorts de vez en cuando, no?”

4: Chismes.
El Cordobés: "Menudo culebrón familiar!" “Ahora reconoce al hijo”, “Como una cabra, toda su vida”. Victoria Muñoz Gómez-Trénor: "yo no se quién es esta señora, pero tiene una casa de escándalo". Laura Ponte: “pues no está mal su nuevo novio; y además es poeta”.



Por supuesto, esta charla de habladurías con mis amigas era ejercida con más mala fe (pero eso lo dejo para nosotras, porque aquí en público no me parece de recibo). Y tras hablar de todas estas personas, que ninguna conoce personalmente, como si fueran nuestros vecinos de en frente, decidimos que ya habíamos descansado suficiente y era hora de marcharnos.

Entonces, toda nuestra perfidia se nos volvió en contra: las piernas dormidas, movimientos insólitos para levantarnos, y el trasero empapado de la humedad del césped cual fallo de Tena Lady.

Lección re-aprendida: criticar desahoga pero también castiga.


Hasta mañana!!





4 comentarios:

  1. Muy simpático Oly, decía la madre de una amiga, que pocas cosas unen tanto como criticar y cuando se hace con personas que pese a estar en la mente de todas no conocemos y no nos afectan, resulta divertido.
    Además en muchos casos estábais muy a favor, o sea que absueltas sin penitencia.

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    1. jajaja gracias Curra. Sí, divertido fue un rato, sobre todo, al sentarnos y más cuando nos levantamos y vimos el percal

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  2. Si es que... los bancos están para algo jajajja. Pero mira, al menos lo pasasteis bien e hicisteis algo diferente. Un recuerdo más.

    .Estelle.

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    1. Cierto Estelle. Una anécdota divertida y efectivamente para la posteridad :)

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Muchas gracias por comentar