Una amiga superchic

15.11.16


Hola! Muchas de nosotras tenemos una amiga que funciona bien a nivel fashion. Es decir, una mujer que se ponga lo que se ponga va divina, y siempre que quedamos con ella no nos perdemos ni uno solo de sus detalles.


Tengo una amiga de hace años y tengo que admitir que la busco por mi complacencia. Es una mujer superchic, que incluso cuando voy a su casa temprano y se acaba de despertar me abre la puerta con una bata de seda espectacular (incluso aunque sea invierno). Y esa imagen siempre me recuerda que tengo que tirar mi bata apelotillada de franela.

Es el tipo de mujer que, con criterio Anne Wintour, no duda en decir: “se llevará la ropa interior por fuera, pero realmente eso no es para ti”, y claro yo sigo la conversación absorbiendo sus enseñanzas de personal shopper.

¿Quién no duda en ponerse unos tacones de Loubouting para ir de compras? Ella. ¿Quién se pone unas bailarinas para ir de shopping y se cree que va monísima? Yo. ¿Quién se compra un trapo que en la percha no dice nada, y cuando se lo pone se convierte en una prenda sublime? Ella.




Quedas a cenar y aunque te dice que no tiene ni un duro y hace tiempo que no se compra nada, y que no tiene nada en su armario, aparece en el restaurante como salida de las páginas de Vogue. Y lo peor es que la preguntas y te dice que lo que lleva puesto es de Zara de hace mil años.

Es tan elegante que acude a una boda con un vestido que le queda perfecto y te cuenta que es un trozo de tela que compró de saldo y una costurera lo ha transformado en un vestido con una caída maravillosa.

Y es que no paras de flagelarte con todo lo que lleva, sus bolsos, sus jerséis de cashmere, sus zapatos, sus relojes…

Es de esas personas con las que te atreverías a entrar por las puertas de Chanel o las joyerías de la calle Serrano, y estoy segura que las amables dependientas nos ofrecerían glamurosas copas de champán.

Y eso por no hablar de cuando te invita a su casa a tomar un café, y estás sentada en un salón de los que aparecen en la revista AD. Entonces me dedico a hacer espionaje industrial, con su consentimiento y una expresión divertida en su rostro. Claro! Es que tengo una incontenible verborrea de alabanzas.

Pero es humilde, no presume de nada. Todo es natural y espontáneo en ella y no juzga. Tú te vas de vacaciones a Marbella y ella pasa unos días con unos amigos en Córcega. Y siempre se acuerda de ti, y te llama para ver qué tal estás, comentar el calor que hace, y que se ha comprado unas Birkenstock para estar cómoda, algo que tú no llevarías ni por asomo.

Es una delicia dejarse llevar por tanto lujo y armonía. Y es como tener de amiga a Sophie Marceau.


Hasta mañana!

4 comentarios:

  1. Madre mía, le has hecho una buena radiografía a tu amiga jajaja.
    Yo no tengo amigas así... Sencillamente, no encajo con ellas.

    .Estelle.

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    1. jajajaja, aunque de forma anónima se merecía un post :)

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  2. Yo también tengo una amiga así!!! La has clavado!!!! Te descubrí hoy y me encanta leerte!!!

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Muchas gracias por comentar