Cinco problemas de ir a París comiendo aceitunas cordobesas

14.3.14

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Me encantan esas conversaciones de sueños que de vez en cuando tienes con las amigas, donde suspiramos por escapadas románticas a lugares tan emblemáticos como París; y que siempre hay alguna que presume de haber hecho el viaje y te cuenta lo que tienes que hacer y ver.

Lo mejor de esas charlas, que nacen del mítico café con pastas y que luego, en realidad, es una cerveza con olivas, es cuando después de escuchar el maravilloso fin de semana que se ha pasado tu amiga en la ciudad del amor, y que curiosamente es el mismo discurso que te venden en las revistas y agencias, tú rompes la ensoñación con "pues yo hace dos fines de semana estuve en Córdoba", por ejemplo. Aceituna en boca, expectación creada, y te arrancas.

Porque vamos a ver, ¿qué tiene París que no tenga Córdoba? Seguramente para algunas de vosotras mucho más; pero, para otras, la ciudad coronada por Sierra Morena y bañada por las aguas doradas del río Guadalquivir, tiene un encanto brujo difícil de superar.


¡Qué romántico! Un paseo en barco por el parisien Sena. En fin, no nos engañemos, no somos Audrey Hepburn en Charada con Cary Grant. En realidad iremos en uno de esos ferries llenos de extranjeros "calimeros" con pantalones de safari. Mejor disfrutar de un atardecer espectacular en una terraza cordobesa asomada al río con vistas al Puente Romano, no?
 

Terraza del Café Sojo, un lugar que me encantó y os recomiendo.



Curiosear en Montmartre, andar en procesión por sus calles abarrotadas, y pagar 40€ por una estampita, que recuerdas más porque tienes que enmarcar, no está mal. Pero perderse por los engalanados patios cordobeses del Alcázar Viejo (por cierto, Patrimonio de la Humanidad) o la calleja de las Flores, me gusta más!
 
 


Imaginar que tengo la billetera y mano tan suelta de Paris Hilton y comprar en Chanel o Louis Vuitton de la Avenue Montaigne es barato; pero prefiero disfrutar del olor a piel mezclado con geranios del antiguo taller de artesanía Meryan, y llevarme un bolso de cuero repujado!
 
 
 
 
 

Asistir a un espectáculo en Moulin Rouge es algo mítico; pero, qué queréis que os diga, a mi las plumas y las carnes al aire... como que no es lo mío. Prefiero deleitarme en un "tablao flamenco" en un entorno tan histórico como el patio porticado del Palacio de Congresos. Es fascinante!

 
 

Finalmente, como tampoco George Clooney me va a invitar a cenar en el legendario Maxim's, pues mejor nos vamos de tapas al Mercado Victoria de Córdoba, un espacio gastronómico único situado en una estructura de forja del siglo XIX, y al que, sin duda, os recomiendo ir.



¿A qué os he convencido? Todo depende del modo en que se cuente; y si no, qué se lo digan a mi amiga "la de París", que se comió todas las aceitunas!


Que paséis un buen fin de semana y nos vemos el lunes!!



Imágenes del Ayuntamiento de Córdoba