Hablando en plata

23.11.12

No me considero una obsesiva del orden, pero sí es verdad que me gusta tener todo organizado y ordenado. O por lo menos lo intento. Además de la organización de los armarios, también me gusta aplicarme en el tema joyas.
 
 
 
Suelo tenerlas guardadas, y a buen recaudo, pero es verdad que las que más me pongo, las tengo más cerca y a la vista. Las meto en unos joyeros de plata que tengo encima de la cómoda, que fueron regalo de cuando me casé. De heho, uno de ellos es donde llevé mis arras. Creo que este tipo de joyeros son un buen regalo para cuando alguien cumple años o tiene una boda y no sabe qué regalar, y quiere ser más original e ir más allá del clásico marco de plata.

No nos engañemos. Aunque pensemos que el marquito es para los dos (novia y novio), en realidad es a la novia a quien más hace ilusión, si es que le gustan claro. A mis hijas, les horripilan, por ejemplo.
 
 

Por eso, os propongo regalar estos joyeritos que podemos encontrar en cualquier joyería como Aguayo, Sánchez Cordero o Montejo Joyeros. O en anticuarios como estos ejemplos de este cofre antiguo francés con baño de plata y roseta central de bronce del siglo XIX: o este joyero hecho en plata tibet de 194 gramos de peso, adornado con motivo florales.
 
 

¿Os parece buena idea?